Valdelacasa

CinegeticaGarrido

 
  Fecha: 12-10-2019
  Finca: VALDELACASA
  Puestos:
  Provincia: CC
  Organización:   Cinegética Garrido
  Nivel:
  Calidad: - (medallas)
 
   
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A las ocho de la mañana nos daba cita Enrique de Cinegética Garrido en el restaurante La Montería de la cacereña localidad de Aliseda, para realizar el sorteo de las cuarenta y ocho posturas con que se iba a cazar la mancha del Cobertizo de la cercana finca de Valdelacasa.

Casi sin tiempo para desayunar comenzaba la organización con el sorteo de posturas tras las últimas indicaciones del estado de la mancha, en la que pedía encarecidamente se respetase los muflones pequeños dado que se había comprobado de la existencia de un pequeño rebaño compuesto por machos de corta edad. La salida de los puestos se fue realizando conforme se fueron sorteando las distintas armadas que cerraban el mapa de la montería y el reloj marcaba poco mas de las nueve y media cuando quedaba cerrada la mancha.

Con la colocación de las traviesas con total celeridad y orden sobre las diez y cuarto de la mañana se daba paso a la entrada de las rehalas al cazadero para colocarse en los distintos puntos de suelta y tan solo media hora más tarde se daba rienda suelta a los perros, antes de lo cual ya se había escuchado algún disparo sueltizo.

Se auguraba una buena jornada, dado que de momento y en el transcurso de todo esto que os he contado, un pequeño calamorro mojaba el terreno aunque no llegaba a empapar. Lluvia, que incluso apetecía no siquiera refugiarse al amparo del paraguas, sino disfrutar de su contacto con la piel.

Con estos avatares comenzaba la montería con una extraña calma, únicamente interrumpida por algún disparo por el cierre de aceituna. Pero a medida que las rehalas fueron entrando en la mancha se fue animando la jornada. 

La caza no estuvo bien repartida y concentrada en la parte alta había una zona de la mancha donde ladras y disparos no dejaban de sucederse y otras donde reinaba la calma.

A pesar de que el tiempo parecía nos iba a favorecer, no fue más que un espejismo y en tan solo quince minutos el panorama cambió estrepitosamente. El sol dio la cara y picaba que daba gusto y tan solo media hora después de soltar, y por el puesto cuatro de la traviesa el cual un servidor ocupaba, transitaba una cierva sin correr, con la lengua fuera, seguida por un can con las iniciales JG en el lomo el cual, jadeando la perseguía a tan solo un par de metros pero sin fuerzas para ladrarla, se dedicaba a, paso que daba la cierva, paso que daba el. Digamos que habían llegado a firmar un pacto de no agresión entre ellos.

Con este panorama se me presentó el perrero en el puesto casi una hora más tarde al que ofrecí agua que aceptó gustoso, comentándome que los perros ya no iban haciendo nada y quedaba casi la mitad de la mancha por cazar.

Y así fue, tras haber abandonado mi postura y cuando se encontraba el amigo paraguas unos doscientos metros más adelante en la mancha, un perrillo que gipa justo por donde habían ya pasado y se levanta un venado que no llego a adivinar entre el monte, cuando por fin lo veo salir, va derechito al sopié donde dos monteros juegan lance infructuoso con él, escapando de la quema.

Tras esto y tan solo unos minutos después, una ladra corta y las voces de "va para atrás" me ponen en alerta, no tarda mucho en aparecer un tremendo cochino que ladino él, escogió el viso de mis bajos para escurrirse sin que pudiera disparar sobre el por miedo a no enterrar del todo la bala.

Se comprende que hoy no estaba para mí.

Ya con el monte en calma, sin escuchar las rehalas y con un sol que me hacía desear la vuelta del postor, un disparo del amigo Caldera en el tres me pone en alerta, un movimiento de matas llama mi atención y ya lo veo. 

Como a mi me gusta, paso cochinero, cabezota a un lado y a otro, paradita para escuchar y oler, así que venía un jabalí buscando mi puesto. 

Lo seguía maliciosamente con la mira pero en un "estatequietoperonopuedo" le suelto una salve que se me va alta, la cochina que ahora adivino perfectamente se monta en su "moto" y ¡Patitas para qué os quiero!, un segundo disparo queda delantero y el polverío la hace desistir de su huída y curiosamente se me mejora. Ahora si, ahora no te voy a fallar, la aguanto al máximo, dejo que se arrime, la veía y no la veía, se tapaba y se destapaba y a tan solo veinte pasos le suelto la tercera salve mientras se metía en otro apretón, el polvo blanco me traía malas noticias, mientras la veía de nuevo salir y meterse en otra espesura. Una lancha se había comido la tercera bala. ¡A criar!.

Para poco mas dio la montería, el postor nos indicaba el camino al coche y volvíamos a la junta no sin antes sufrir un pinchazo.

Allí disfrutamos de una magnífica comida con cortador de jamón incluido mientras se sacaban las reses al plantel.

Debido al intenso calor, los carniceros fueron abriendo canales según fueron bajándose de los remolques por lo que fue imposible sacar una foto de grupo, aún así, 18 venados y 7 jabalíes llegaron junto a alguna cierva de gestión a la junta de carnes. 

Los muflones habían dado la cara pero los monteros los habían respetado por ser aún jóvenes, no siendo así en uno de los casos que entró a un muchacho que venía de Galicia un magnífico muflón, (sería el papá de los chicos) que lo fallo para su pesar.

El triunfador del día fue el amigo Donoso que consiguió hacerse con cinco reses entre ellas el mejor venado de la montería de 16 puntas

Otro bonito ciervo fue abatido por el amigo Angelillo luciendo doce puntas sus astas, siendo una pena el grosor de ambos, dado que la longitud era magnífica para haber tenido que echarles el metro.

Entre los jabalíes destacaban también dos buenos navajeros que alegraron la jornada a los afortunados.

Destacar algunas posturas como la del amigo Juan que consiguió un jabalí y un venado, habiendo jugado otros cuatro lances mas y algún que otro montero que se vino tal como llegó pero habiendo gastado un manojo de balas infructuosamente fallando hasta seis guarros.

Cuando partí a casa andaban buscando un venado que finalmente apareció y un jabalí enorme que había tirado el amigo Fran en el cierre de la cuerda y que iba dejando mucha sangre, pero finalmente y tras un pisteo de más de un kilometro el rastro se perdía y les fue imposible su cobro.

La sobremesa se extendió en una tarde de sol que acompañó al disfrute entre amigos. Una buena jornada para abrir boca en su temporada particular con Cinegética Garrido.

Fte.: Carlos Casilda

 

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