El Corchito

MonteriasCijara

 
  Fecha: 17-01-2015
  Finca: TERRÍAS DE ARRIBA
  Provincia: CC
  Organización:   Vegas del SerVer Programa
  Nivel:
  Calidad: 1p 1b
   
  50 28 17 0 0  
 
 

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El Corchito

Chaqueta Caza BlaserChaqueta Caza Blaser

El Mesón Viejo Jamón del Matadero de Jerez de los Caballeros acogía a los monteros que iban a acompañar a Servicios Cinegéticos Fran en la cacería que iba a organizar en la finca próxima a la pedanía de Brovales llamada El Corchito.

Esta finca de retama y acebuche y mina de oro para el zorzal, atravesada por el arroyo “Brovales” que vierte al “Tamujoso”, dotado de inmensos zarzales, hace de ella un auténtico paraíso también para el escurridizo jabalí, que busca en ella el refugio ante las parcelas de labor que la circundan.

Tras el desayuno, el amigo Fran dio las últimas indicaciones y bajo la atención de los monteros se realizó el sorteo.

Las diez marcaba el reloj cuando partía la primera de las armadas hacia el cazadero. Primero los cierres de los Vidales y del Coto, seguidos de todas las demás armadas.

La expectación estaba puesta en las dos del arroyo, margen izquierdo y margen derecho, dado que en el año anterior se “quemaron” literalmente las manos haciendo disparos.

En lo personal había caído en suertes en el 4 del arroyo margen derecha y me ponía el amigo Juani.

Al llegar al puesto no pude evitar emocionarme con el recuerdo de un buen amigo que ya no está, que le gustaba ocupar aquella posición en nuestros “ganchitos” de antaño. No tardé en marcarme con los puestos colindantes y con el de  la margen contraria, sabía, a ciencia cierta, que si estaban los jabalíes donde tenían que estar, hoy el rifle iba a atronar la finca.

Dos balitas al expres, emisora al cincho y todo preparado para la suelta.

Con un poco de retraso por un contratiempo el reloj marcaba un poco mas de las doce y veinte cuando se habían los portones de las rehalas en las distintas sueltas. Un extraño silencio se adueñaba del lugar, los primeros punteros llegaban a mi posición, por lo que no me daba buena espina, al menos, la parte del arroyo.

Una hora exacta, tardaron las rehalas en dar con el primer encame, y desde entonces y hasta el final de la montería no pararon de sacar cochinos, escurridos sobre todo en la parte de la sierra y del coto de la pared alta, y que fueron ofreciendo lances a los puestos tanto de la parte alta como principalmente los del arroyo.

En estos primeros compases, daban los perros de Paco Mendoza con un tremendo cochino que abandonaba el arroyo, siendo fallado por cuatro posturas, la última la mía propia, que tras ver “tamaño cochino” a paso lento por mitad de un pelado y a mas de doscientos metros, le lancé dos salves encomendándome a la Virgen de la Cabeza cogiéndola con el móvil sin cobertura, por lo que los dos infructuosos disparos despidieron al macareno que continuaba su huida hasta el ocho del cierre de la pared alta, donde Santiago Aspano consiguió hacerse con él no sin dificultades.

Además de quedarse afortunadamente con el mejor cochino de la montería, abatía dos más defendiendo una postura con mano diestra.

Poco mas tarde, veía como le cumplía una cochina a mi vecino del cinco, que acompañado de su pareja no se había percatado de la entrada del jabalí por lo que de un silbido lo avisé, errando su disparo. Fue entonces cuando emprendió su camino hacia mi rinconcito y con mano diestra me quedé con ella. Ahora sí contestó nuestra Señora de la Cabeza, dedicando el abate al amigo Juanito mirando al cielo.

Numerosos agarres iban cantando por la emisora a jabalíes de poco porte, como el que le cumplía en el cinco de la charca a mi padre y sobre el que no jugaba lance por su tamaño.

Finalizando la montería, hubo una ladra en la sierra, dos disparos de la traviesa ponían mas frenesí a la carrera del navajero que avisaban por la emisora bajaba hacia el cuatro del arroyo. Orejas como podenco miraba entendiendo que era la margen opuesta a la mía, pero por si se le iba permanecía agarrado al expres, y de repente, dos disparos pusieron fin a la carrera y la preciosa ladra que la marcaba.

Las tres y media eran cuando las rehalas llegaban de nuevo a los remolques y se daba por finalizada la montería.

Los cazadores disfrutaron de una buena comida en la nave de La Granja y los postores se esforzaron por sacar la caza al plantel, que finalmente mostró un resultado sobre lo esperado. Dieciocho cochinos llegaron mas otros siete que se dejaron por haber sido literalmente devorados.

No fueron los cuarenta cochinos del año anterior, pero el resultado normal de esta finca es lo que se cobró, sobre la veintena de jabalíes, por lo que podemos decir, que una vez más El Corchito y Servicios Cinegéticos Fran, cumplieron con lo acordado.

El día terminaba con una extensa tertulia en la nave tras la comida que se extendió hasta bien entrada la noche.

Fte.: Carlos Casilda


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