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Las Llanaditas

Arrendatarios

 
  Fecha: 26-10-2018
  Finca: LAS LLANADITAS
  Puestos:
  Provincia: BA
  Organización:   La Propiedad
  Nivel:
  Calidad: - (medallas)
 
   
  8 14 0 0  
 
 

Las Llanaditas

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Las Llanaditas

Paymogo era el punto de encuentro de los poquitos cazadores que Mariano Godoy & Agromonte había citado en la mañana del 26 de octubre para montear la finca de las Llanaditas.

Con un día en el que amenazaba la lluvia apremiaba realizar el sorteo, para no acabar como en el debut montero de esta organización tan solo una semana antes.

Así, pasadas las nueve y media partía la primera de las armadas hacia el cazadero para garantizar el cierre de la mancha.

Con la colocación del resto de los puestos, se podían escuchar los primeros disparos y tan solo una hora después, se abrían portones a las rehalas.

Así, el reloj marcaba las diez y media cuando se producían las primeras carreras tras ciervas y venados, que cumplían en las posturas para que los monteros jugaran los primeros lances del día.

La montería estuvo entretenida, la mancha era cortita y las rehalas trabajaron con empeño y tranquilidad, sacando ladras poco a poco para el disfrute de los asistentes.

Destacaron puestos como el ocupado por el amigo Manolillo el de la Lila, en el número uno de la traviesa que se quedó con un buen navajero y un venado muy bonito. También disfrutó Raúl Pavón con tres lances a jabalí, acertando en dos ocasiones.

El amigo Alejandro García Vázquez cobró dos venados y falló un guarro descomunal en el número seis del cierre de la Zarza. También Manuel León cobró dos jabalíes en el número cuatro de la armada del Buitrón, jugando lance con un tercer cochino que, tras despacharse a gusto con las rehalas, dejando heridos varios canes, se escurría por su postura rodeado de la rehala, levantando el rifle y no pudiendo ser abatido.

La lluvia hizo acto de presencia sobre la una del mediodía, por lo que los monteros fueron retirados de sus puestos.

Como curiosidad comentar que, tras cerrar la mancha con veinte posturas, dejando libre la portera de la finca, fue por ahí por donde la guardería veía como se salían tres venados que se iban de rositas.

Como viene siendo habitual, un buen cáterin y una buena candela para calentar a los monteros que finalmente probaron el agua fue el punto y final a otra jornada montera entre amigos.

Fuente: Carlos Casilda