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LA PUENTE


 
  Fecha: 16-12-2017
  Finca: LA PUENTE
  Puestos:
  Provincia: H
  Organización:   Club Monteros del Sur
  Nivel:
  Calidad: - (medallas)
 
   
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Mientras se colocaban las posturas, los cazadores veían asombrados la ingente cantidad de rastros de jabalí que se mostraban en los bordes de aceros y caminos.


 

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LA PUENTE

La familia Domínguez, daba cita a los habituales de Amigos Monteros del Sur, para cazar esta finca del término de Corteconcepción en la Sierra de Aracena, llamada Dehesa de La Puente.

Es ésta, una maravillosa finca bañada por el pantano de Aracena, que con unas hoyas y lomas de jara con numerosos chaparros y salpicadas encinas, hace del monteo todo un disfrute.

Durante los días previos, había llovido y el terreno había tomado otro cariz. A pesar de esto sigue estando duro pero ya con las humedades de las jornadas previas, los perros podrían trabajar más a fondo para sacar las reses de las entrañas de esta apretada mancha.

El día amaneció fresco, dos grados bajo cero en el patio de la casa de la finca, por lo que la propiedad había cedido un salón para cobijar a los monteros y realizar el sorteo de las posturas.

Tras unas buenas migas, no se demoró el sorteo de esta finca que iba a ser cazada comercialmente por primera vez en su historia, dado que siempre había sido la propiedad la encargada de hacerlo y de invitación.

El mismo, a sobre puesto y a lista corrida, fue denotando la suerte de los asistentes que esperaron a que todo el mundo tuviese su sobre en la mano, para comenzar a organizar las armadas.

Así, Fernando Domínguez tomaba la voz cantante ayudado por su padre y hermanos, y se ponían manos a la obra para ir sacando una por una las culebrillas de vehículos.

Cuando todo estuvo bien cerrado, entraron al cazadero las traviesas y casi al unísono con las rehalas.

Mientras se colocaban las posturas, los cazadores veían asombrados la ingente cantidad de rastros de jabalí que se mostraban en los bordes de aceros y caminos, en las patas de los chaparros y los cascabilleos de las bellotas de asombroso porte que se observaban en el suelo. Aquello, indicaba que caza había y mucha.

Algunos disparos se escucharon ya antes de soltar, lo que indicaba que algunas reses se estaban moviendo del ajetreo de vehículos y monteros, pero pocos en número.

Tras la suelta, vino toda una explosión montero, la montería se convirtió por momentos en una ladra al unísono y en todas las sueltas, que se hicieron repartidas en varios puntos.

Los monteros disfrutamos de unos diez minutos aproximadamente de tensión, momentos en los que había numerosas ladras pero curiosamente ningún disparo. Además, el 90% de las posturas, veían toda la montería desde el puesto, con lo que el deleite y el disfrute estuvieron asegurados.

En cuanto los rehaleros estuvieron colocados a la mano y comenzaron a hacer fuerza con sus voces y sus valientes a la par, comenzaron a escupir lances hacia las puertas, que foguearon de lo lindo durante toda la montería.

Pude ver, como un magnífico venado me cumplía al puesto sin poder jugar lance con él, por hacerlo enrasado al viso. Permaneció parado unos instantes y se despidió de mi bajando a una hoya apretada, deslomándola y siendo fallado en el cierre. Hubiera sido a buen seguro, el venado de la montería.

Curiosamente arrastró en su huida a dos ciervas, pero los canes, que por el rastro fresco del astado se introdujeron en aquel agujero, sacaron un encame de cochinos que disfrutaron el resto de compañeros. Al que suscribe, le tocó únicamente disfrutar con aquellas ladras y disparos.

Cada vez que algún perro entraba en el agujero aquel, salía con una res, ya fuera cierva, venado o jabalí. Así, toda una rehala perseguía una cierva adulta que me cumplió al puesto y abatí para que los canes continuasen su trabajo a la voz de los perreros, que por momentos avanzaban sin perros, dado que cada uno se encontraba con una ladra distinta.

Dos venados mas y otra cierva que arrastraba otro ramillete de perros cuando Manuel Dominguez de Los Campi había deslomado fue el resultado total de mi postura, donde disfruté viendo como reses y perros se empleaban a fondo, unos por salvarse a través de su astucia y los otros por llevarlos a la boca de las escopetas.

Rozando las cuatro de la tarde, se retiraba a los monteros de sus posturas hacia el cortijo, donde disfrutaron de una maravillosa comida ofrecida por la organización, con su arroz, su carne, sus embutidos varios café y dulces.

Las reses comenzaron a llegar a cuentagotas y fue lo único que achacarle a la organización. Los monteros quedaron encargada la recogida de trofeos a los allegados por la tardanza, pero es que la avería de una de las pik-up cargada de reses, mas el bloqueo que ésta ejercía sobre otra, retrasaron de sobremanera la conformación del plantel.

A mi salida de la finca habían llegado a la junta de carnes 18 jabalíes y 14 venados, llegando a poder observarse en el patio de las cuadras un total de 19 cochinos y 22 venados que tuvieron que ser sacados con el otro vehículo y un remolque que se enganchó a un todo-terreno.

Así, terminó una buena jornada montera en esta preciosa finca de la Sierra de Aracena, con buena gente y buen ambiente.

Fte: Carlos Casilda Sánchez.

 

 

 

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